martes, 17 de julio de 2012

Matemos a Edipo



En el ómnibus, a la mañana, subieron un padre y su hijo, el niño venía casi llorando, berrincheando, al grito de "no quiero ir con vos!! vos sos feo!!"
Y el hombre serenamente le decía que dejara de pelearlo, que se despidiera de la madre por la ventana, que se quedara tranquilo que le iban a comprar juguetes si no lo peliaba más, mamá se tenía que ir a trabajar, pero que se quedó mirando juguetes para regalarle a él. Más allá de las explicaciones, hizo un poco más de berrinche y se tranquilizó.
Podría empezar a hacer un análisis del complejo de edipo, la situacuión del niño de unos cuatro años como máximo que ve a la figura del masculina del padre separándolo de la madre y lo vivencia con un profundo dolor. Pero en realidad, al ver la escena, hice hincapié en la figura de la madre, en la parada despidiendose de su hijo y partiendo hacia su trabajo. Esa imagen me trajo a la memoria el cuento de una amiga, cuya prima, primeriza, al poco tiempo de nacido su hijo, el primer día de trabajo se lo pasó enteramnete llorando por haber dejado a su pequeño. Lloraba por el sentimiento de haber abandonado a su hijo, cuando me contaron dije "que linda, que dulce", pero ahora reflexiono con respecto a ese rol de madre, y al mismo tiempo mujer, trabajadora, y lo comparo con su par masculino.
La sociedad, la naturaleza, la cultura, la ciencia, Freud, Mamá y Papá, o todos en su conjunto u otros (hoy no voy a analizar eso), nos hacen "sentir" que los abandonamos, lloramos por el sentimiento de culpa que esto nos genera, sufrimos por el dolor que causamos (o creemos que causamos), y muy contrario es lo que pasa con nuestro par masculino (o sea los papás!)*, quiénes aparentemente no tienen un vínculo con sus hijos como sí lo tiene la mamá.
Quiero creer, que más allá del factor psicológico que explica "la enfermedad maternal primaria", sólo es una cuestión cultural, arraigada.
Y con esto no quiero decir que el sentimiento no sea legítimo!, no pretendo un montón de feministas, desalmadas, frías tryendo niños al mundo, al contrario creo que culturalmente estamos subestimando la capacidad del padre para amar.
Creo que durante muchos siglos hemos privando al hombre de sentir y expresar amor. se lo negamos desde el vínculo más íntimo, cercano, e inquebrantable que es el amor de padres e hijos.
No quiero con esto dar un discurso, ni reivindicar los derechos de los hombre, padres, etc. simplemente quería llamar la atención ante algunos hechos que a veces tomamos como sabidos, como lo que debe ser sin objetarlo, y reproducimos constantemente ciertos prototipos de sentimeintos, relaciones, vínculos, que al final del día nos afectan a todos.
De ahí la máxima, ultra vieja, y archiconocida por todAs, de que los hombres no expresan sus sentimientos, "los hombres no lloran", son cerrados, fríos y muchas cosas más con respecto a las relaciones humanas de todo tipo y color, ya sea como amigos, novios, amantes, hermanos, padres, etc. etc. etc...
Así que, pienso en voz alta y digo, la igualdad de género a veces pasa también por ver de dónde los excluímos a los hombre en esta ecuación llamada sociedad, y que a veces mejor que ser como ellos y aspirar a los mismos lugares dentro de la sociedad, cargos, sueldos, etc. que ocupan ellos,  abrirnos a que sean, de vez en cuando, más como nosotras.
O talvez es por que "mi papá me ama, mi papá me mima", ni rima ni hace gracias.
Bueno nada, así empezó mi día, buena vida, hagan la paz, también el amor, y feliz día del padre.

*a veces explico algunas cosas de más por que tengo un amigo que critica mi tendencia a dejar mis ideas inconclusas...