Mostrando entradas con la etiqueta niños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta niños. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de agosto de 2012

Jugate conmigo (acá se me cayó la sota)




Ahora parece que quieren salvar a los jóvenes de la depresión a travez de un juego donde los botijas tienen que salvar al mundo de los pensamientos malos y negativos, tirando bolas de fuego. (ver la noticia http://www.montevideo.com.uy/nottecnologia_173985_1.html)
En mi época nos alcanzaba con salvar a "todos los compas" en la escondida, y que contara de nuevo quien lo había hecho por última vez.
Aclaro: si nunca jugaste a la escondida no vas a entender esto por que no me voy a molestar en explicarlo.
Lo que quiero decir con esta pequeña comparación es como nos educaron en valores, como desde pequeños sin darnos cuenta desde los juegos, nos formamos como seres solidarios, compañeros, en valores de amistad, colaboración, y si se quiere, de unión para vencer al enemigo, o mejor dicho de trabajo en equipo, sea como sea que lo vea un niño.
Algo así intentan hacer a travez del deporte en nuestro país, formar en valores, a travez de la actividad física grupal.
Desde mi humilde punto de vista deberiamos ver con buenos ojos y apostar a estas cuestiones que nos parecen tan básicas y comunes como jugar a la escondida, la materiada, la mancha, al fútbol en el campito, etc. etc.
Probablemente no esté planteando aqui ninguna novedad pero es bueno ver y reflexionar cuando salen noticias como la de más arriba, como se rebuscan por sacarles la depresión a estos botijas (que tienen esos problemas debido a muchos factores, pero uno de esos es el aislamiento debido la utilización de esos mismos juegos a travéz de los cuales hoy los quieren curar), talvez, también, es muy apresurado decir que estos científicos del primer mundo en vez de atacar las causas del problema, buscan solucionar las consecuencias, "curarlos".
Digo apresurado por que talvez también trabajan en políticas que apunten a corregir las causas del problema, pero eso por ahora no sale en las noticias.
Celebro entonces que en este paisito nos tomemos el tiempo de jugar, invitar a jugar y participar en la educación, salud física y mental.
Y también a pensar y reflexionar como pequeñas cosas, como el Baby fútbol, y la educación física (bien planficada) contribuyen y mucho en la educación de nuestros niños.
Otro día hablamos de los juegos de mesa.

jueves, 7 de junio de 2012

KIKIMIMIZUKIN

Hace mucho, mucho tiempo, vivía un anciano en el fondo de una montaña.
Este iba todos los días a la montaña para recoger leña.

Un dia, camino a casa, se encontró con un zorrillo, el cual quería recoger uvas pero no podía porque tenía paralizada una pierna.
El anciano al verlo, le ayudó a recoger las uvas. El zorrillo se lo agradeció.

Al día siguiente, el zorrillo que estaba esperando al anciano en el camino, al verlo lo llamó haciéndole señas con la mano.

Al acercarse, el anciano pudo ver también a la madre del zorrillo. Esta le regaló una caperuza roja por el favor que le había hecho a su hijo.

El anciano agradeció el gesto y regresó a casa.
Al día siguiente, en la montaña, se puso la caperuza que le había regalado la mamá zorrilla y se sorprendió mucho al darse cuenta que podía escuchar las conversaciones de los animales y plantas que se encontraban a su alrededor.

Se alegró porque hasta ese momento se había sentido muy sólo, pero escuchando las conversaciones de animales y plantas se sentía acompañado. En eso logró escuchar la conversación de dos pájaros:

--Sabes, la hija de aquél millonario se encuentra muy enferma y él está muy desesperado.
--¿Por qué? ¿Qué tiene?
--La culpa la tiene un árbol de su jardín.

El anciano al escuchar éso decidió ir a la casa del millonario.
-- Quiero salvar a su hija ,-dijo al anciano al millonario-. ¿Puedo quedarme esta noche en su casa?.
El millonario contestó:
--¡Por supuesto. Por favor!".
Esa misma noche el anciano salió al jardín con la caperuza puesta y en eso empezó a escuchar a unos árboles que estaban conversando.
--Me duele la cadera.
--¿Por qué?
--Porque el millonario ha levantado un nuevo almacén, justo al lado mío. Por eso lo estoy poniendo en apuros.

Al día siguiente el anciano convenció al millonario para que cambie de lugar el nuevo almacén. Este decidió cambiarlo inmediatamente a otro lugar. Su hija recobró la salud en un segundo y el árbol también recobró el ánimo.

El millonario se puso muy contento y le regaló mucho dinero al anciano por el favor que le había hecho en curar a su hija.

El anciano pensó: "Este dinero se lo debo en parte a los zorrillos. Voy a comprarles comida antes de regresar."
Y el anciano vivió feliz para siempre.


HAY MUCHOS CUENTOS MÁS, PARA GRANDES Y CHICOS EN:
http://www.cuentocuentos.net/
bUENA PÁGINA PARA PADRES Y EDUCADORES